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Estupideces de una extraña en un mundo de extraños.::.Mashiara

domingo, noviembre 30, 2008

Paloma callejera que con tus arrullos merodeas la ventana ajena...abajo pasos ocultos arrastran en su camino hojas extraviadas. Recortes de una tarde violácea que hace rechinar los dientes y tensar la espalda. Contigo jamás creí regresar; contigo mis manos se entumecían y reposaban lánguidas en la cima de mis huesudas rodillas. Y esas frías manos ahora recorren senderos familiares pero profundamente más surcados. Y se estremecen, y duelen, y se vuelven moradas por este glacial de mentira rota y confianza desgastada en balde. Quién besará mis ojos... quién o qué les dará descanso... caerán y rodarán como locas peonzas.

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sábado, mayo 17, 2008

Es aterrador el paso del tiempo. Los segundos, los minutos, los parpadeos... Silencio. Es aterrador ver como nace y se reproduce el tiempo en su agonía. Admirar atónita como cada suspiro que se exhala lo engrandece. Es aterrador.
Y más lo es darse cuenta de ello, y luego volver la mirada sobre el hombro y percatarse con sereno asombro de que todo se mantiene en el mismo lugar de ayer, de antes de ayer, de hace dos meses, dos años...una vida...Nada ha cambiado y aún así ya no lo reconozco.
Si sólo en el pesar he sido capaz de escribir... ¿cómo interpretar que vuelva a estar aquí?

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jueves, junio 14, 2007

Diagnóstico lacrimógeno 

Te das cuenta aquí de la levedad de mi ser, me basta una chispa, no, el intento de una chispa para desatar un incendio inexpugnable; no hubieron en la historia catedrales que ardieran bajo semejante hambruna. Porque me conoció y me dejó; no resultó ser la que vio. Que cada segundo a su lado es un instante que pierdo, que gano; que me colma, que me deshoja. Hace conmigo lo que quiere. Y ahora vivo y respiro por cada eco de paso cercano que pueda poner fin a mis fatalidades espasmódicas, a mis lunáticas emociones.
Déjame esta noche sola, y al despertar juro que no volverás a verme, que no volverás a verla.


Advertencia: La pérdida de cordura es síntoma clave del desprendimiento de riendas y de pensamiento obsesivo-agresivo. Si se ha expandido su perspectiva y ante sí sólo hay campo abierto, por favor, antes de echar a correr consulte a su famacéutico.

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martes, abril 17, 2007

Residuos de una Tarde 

Niños malcriados salpicando mis espejísmos. Luces de ébano centelleando a mi paso, en la cuneta de mi ojo, dónde vivirán, dónde tal vez morirán. Desasosiego entre rayos tenues que riegan mesas de estudiantes amodorrados; y una pantalla encendida en mitad del insultante silencio, y unas lentes cristalinas que la observan. Ansiosas, neuróticas.
Vislumbro una idea y aporrean mi puerta; son mis fantasmas que viene a buscarme.Colisionaré frente a una mirada inquisitiva e inconsciente rodaré por el pétreo suelo de falsa cerámica a la espera de nuevos bastones fabricados con con mis propios huesos.
Un temblor, un ligero suspiro y ahí, arraigada y espectante hallé la respuesta: "Volviste a pensar en él".


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viernes, marzo 16, 2007

Cesping 

Puede ser que un día, estirada en la hierba boca arriba, el cielo se me venga encima. Que se precipite implacable e iracundo y decida aplastarme ¿Y si entonces pudiera detener su caída con un suspiro, con un leve soplo? Es fácil de imaginar cuando se sabe que no es más fuerte el odio que el silencio.

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sábado, marzo 03, 2007

Tras la ventana 

Se concibió una idea y al mirar a mis espaldas, resuelta y servicial se posó la hoja de papel.
Cómo retratar ese fragmento espasmódico de tela virgen que aletea sacudida despiadadamente por miles de manos invisibles. La oscuridad, más allá de engullirla la realza en gráciles y salvajes movimientos. Sugerente vaivenes acarician con ímpetu sus desarraigados pliegues. Como espectro fantasmal de blanco resplandece junto a la vieja casa de cristales besados por vaho. Humildes y felices habitantes que reunidos en tímido silencio entre la tenue luz ámbar cenan esperanzas y promesas lejanas. El fuego de su morada se filtra amortiguado a través de una acogedora ventanita, y muere en el suelo dónde alimentará la tierra. Y mientras, pululando, ajeno al mundo, el pedazo de tela sigue batiéndose en una encarnizada pelea por no desasirse de cuanto conoce. ¿Y si volaras, pequeña, y te dejaras guiar a ninguna parte? La suerte podría llevarte a alguna perdida ciénaga dónde triste y mugrienta, ya hecha un andrajo, languidecieras lentamente. O podría arrastrarte de la mano a algún riachuelo fresco dónde desfallecer tranquilamente entre gotas dulces y mañanas doradas. Te llevara dónde te llevara, te condenaría al olvido, cierto, pero amiga, ahí asida dónde te hallas también lo estás, así que, ¿por qué no volar?

Y voló…

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miércoles, enero 24, 2007

Para un Lobo 

Perdedores tropezaron y cayeron para luego fingir levantarse. Cobardes con vendas en los bolsillos, prestos a cegarme, se acercaron y me alquilaron caricias. Qué sucia se tornó mi piel entonces. Traed vuestras manos, hijos pródigos de la tierra, que no hay fuego que no purifique lo indigno.
Con grotescas palabras, intentaron asir mi piel impregnándome de mieles que resultaron ser rancias, pretendieron enlazarme entre linos de discursos instructivos y miradas traidoras tras antifaces de arlequín. Pero en la larga noche que he ido tejiendo, veo reflejado en el opaco cielo las tristes voces de vuestras dulces mentiras. Escucho al grillo de mi hombro, vestido con sombrero y luego os miro y os ordeno que...
... Que os arrastreis a vuestras mohosas y húmedas madrigueras. Llevaos lejos de mí esa cola lobuna y pulgosa, y apartad vuestras engatusadoras zarpas del trono de marfil que pretendeis tocar; del que me pretendeis tirar. Ahogaos con el aliento que vertís sobre mis resplandecientes columas de mármol, pues el soplido de lobos salidos de cuentos de cerdos no demolerá, siquiera erosionará, lo que mis manos han alzado en mitad de noches humeantes de sándalo.
Con el delirio de una nana de primavera, salto de un charco a otro consciente de que cualquier día me hundiré. Sigo tarareando como niña pequeña y hambrienta espero al nuevo animal taciturno que acaricie mi vientre con sus blancos dientes.

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